en Bares Porteños

2 X 1: Gibraltar y El Federal

Un fin de semana que se precie tiene que contar con cerveza y picada así que, con San Telmo como destino, el viernes me di una vuelta por Gibraltar. Buena música, ambiente amigable y cervezas artesanales son el sello de este bar. Al mando de una pareja cosmopolita que vivió varios años en Inglaterra, la carta de comidas de Gibraltar es otro acierto: hay hamburguesas, wraps, fish & chips e incluso curry!

Como la noche contaba con un segundo destino solo tomé una pinta acompañada por unas papas fritas con queso y chili, un guisado de carne y frijoles típico de la cocina mexicana y norteamericana. Realmente el chili estaba muy rico y bien picante como a mi me gusta. Es una buena opción para cuando tenemos ganas de acompañar el alcohol con grasa.

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Gibraltar queda en Perú 895. Abre todos los días de 12 pm a 4 am. Tel. 4362-5310.

Habiendo terminado la birra caminé dos cuadras hasta el bar El Federal. En pie desde el año 1864, el lugar fue sucesivamente pulpería, prostíbulo y almacén hasta tomar su actual forma de bodegón con publicidades viejas en las paredes y jamones colgando del techo. La carta es pródiga en sánguches de todo tipo, aunque también hay pastas, minutas y unas interesantes picadas.

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Yo probé la picada Telmo que incluye lomo embuchado, boconccinos de mozzarella, tomates cherry, aceitunas rellenas, ravioles fritos, cantimpalo de campo, rosca sorrentina (un tipo de salame) y pan casero. La picada para dos personas cotiza en $143.

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El Federal queda en Perú y Carlos Calvo. Abre de lunes a domingo de 8 am al cierre. Tel. 4361-7328.

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Comentario

  1. La noche estaba cerrada y las heridas abiertas (como dice la canción…)
    Decidí salir con dos amigos, de tapas.
    El lugar? Un buen bodegón de mi ciudad.
    Lugar al que suelen ir mujeres que buscan lo mismo que buscamos los tipos: relacionarnos
    Ellas, también eran tres en la mesa, pero una de ellas mostraba el juego.
    Y me lo mostraba a mí… Decidí jugar. A sabiendas que el partido no era fácil (son los mejores partidos, claro.) La charla era un contrapunto digno de una payada de dos payadores experimentados y no dispuestos a perder. La dama resultó ser cínica. Muy.
    (En la Antigua Grecia, durante la segunda mitad del siglo IV antes de Cristo, se creó la denominada Escuela Cínica. Su fundador fue Antístenes, quien como corresponde y de acuerdo a las costumbres de la época, era griego y antiguo… de nacimiento. Antístenes, para denominar a su escuela filosófica, adoptó el término cínico como derivado del vocablo griego κυων kyon, que significa perro. En cambio a su perro solía llamarlo “cínico”, pero cuando eso sucedía no le hacía caso. “Cínico, Cínico… ¡vení pichicho!” Pero el perro… nada. Ni siquiera guau. Antístenes estaba atormentado con la idea de reinterpretar la doctrina socrática, ya que consideraba que la felicidad se obtenía siguiendo los preceptos de una vida simple y acorde con la naturaleza; de ahí su desprecio por las preocupaciones materiales de la sociedad. Y es lógico que estuviera atormentado. A cualquiera que se llame Antístenes le sucedería lo mismo. Así fue que reunió en su escuela a Diógenes de Sinope, Crates de Tebas, Hiparquía y Menino de Gándara quienes, como usted imaginará, vivían idéntico tormento. Los cínicos fueron famosos por sus excentricidades y por la composición de numerosas sátiras o diatribas contra la corrupción de las costumbres y los vicios de la sociedad griega de su tiempo, practicando una actitud irreverente a la que llamaron anaideia.
    Anaideia es una palabra griega (todas las palabras de los griegos son griegas) cuyo significado es desvergüenza, provocación o irreverencia y constituye uno de los tres rasgos básicos de la figura de los filósofos cínicos, junto con la adiaphoría o distintividad y la parresia o franqueza y libertad en el hablar.)
    Perdí por goleada aquella noche, al despedirnos depositó un beso suave,irreverente, cínico en mi mejilla.Y violín en bolsa regresé a mi casa patenado latitas por la costanera…
    Ayer me envió un mensaje al celular (pasó un mes) muy propio de ella: “te doy la revancha”
    Hoy es la noche. Allá marcharé, dispuesto a ser derrotado nuevamente con todo éxito, aunque alguna chance de meter un buen contragolpe, tengo…
    Al menos la picada y la cerveza -tirada- del lugar,son fabulosas.

    • Tenga cuidado con las cínicas que son de armas tomar. Yo a usted lo veo más bien como un epicureo.

      Mire que su público quiere el relato del segundo tiempo!

      Abrazo enorme.

  2. Pasé a buscarla por su departamento y ella se había producido muy bien.Era muy notable
    su intención de agradar(me).
    Al subir al auto procedí a abrir -permitir su acceso- y cerrar la puerta del coche. Al llegar al lugar elegido; ella bajó sola pero al acceder a la puerta del lugar, me apresuré a abrir la misma y permitir su ingreso. Al llegar a la mesa reservada retiré su silla para permitir su ubicación…
    Me dijo: andás viendo muchas películas de la década del 60-70, aquellas de actores que tienen gestos de caballerosidad ya en desuso…
    En realidad mi vida es una película -respondí- a la que le anda faltando la “starring” femenina, disparé a quemarropa.
    Acusó el impacto, con una risa nervisosa.
    Su figura permitía arriesgar una marcada tendencia al deporte o al gimnasio, como mínimo.
    Miro por el rabillo del ojo, la cabeza apenas inclinada: su pie es muy femenino aleteando, como si se moviese a la sombra de un ritmo que sólo escucha su dueña. Es un pie hermoso, de piel tostada, las uñas pintadas de blanco, cinco piedras preciosas en las extremidades de los dedos delgados. El pie está enfundado en una sandalia de tiras angostas que lo dejan casi al desnudo, dejando ver las venas que corren como ríos sobre el empeine. Levanto la vista para observar su rostro . Es un rostro bello, sereno y armonioso como el resto de su cuerpo, pero los azares del deseo han querido que ni la precisión de los hombros ni las voluptuosidades de los pechos y las caderas (mal disimulada por una amplia pollera que deja apenas al descubierto el comienzo del muslo que ella, cada tanto, cubre con preciosa coquetería) convoquen mi atención. Sin proponérmelo, casi, vuelvo al pie que aletea tan sutilmente, y comienzo a imaginar su sabor, un perfume de duraznos y las deliciosas asperezas de la piel, las inesperadas durezas de las uñas esmaltadas, las concavidades del arco y las formas más pequeñas de los dedos, la ascensión del empeine conduciéndome a las firmezas del tobillo y a las promesas carnosas de la pantorrilla y a todo lo demás. El pie es tan sólo el comienzo de la aventura erótica, pienso en medio de ese sueño, arrullado por mis fantasías. Cuando vuelvo a levantar la vista, mi compañera me está observando con una media sonrisa que no llega a ser complicidad pero sí una disculpa, o pura coquetería, tras haberme pescado mi mirada indiscreta e insistente. Cruza entonces las piernas cambiándolas de posición, y el movimiento deja al descubierto parte del muslo y agita un viento que trae el frescor de su perfume, aunque inmediatamente ella vuelve a cubrirse, discreta, que es también un modo de ofrecerse. Me mira, curiosa, interrogante, lejana. Me encanta tu sandalia, miento. Se ríe en una carcajada sonora.
    La noche promete y mucho. Y yo no soy de fallar a las promesas…ella parece que tampoco.

  3. La vieja táctica de cruzar las piernas nunca falla, se lo digo por experiencia. Maravilloso relato, Robert. Quiero que siga por muchos capítulos más. Es un placer leerte. Gracias por estar.

  4. Solo puedo decir que el Chili no es mexicano, es comida Tex-Mex que es un estilo mexicano con ingredientes gringos…
    Es posible que en México exista un platillo similar, aunque no podría defenirlo, porque no entra dentro de los conocidos como “tradicional”, solo quería aclararlo

  5. ¿y qué pasa después Roberto? porque no podemos conformarnos solo con el fetichismo a los pies… me encanto como comenzaste la historia…quiero leer el final.

  6. Tu conejera, o la mía?
    Fue la frase que disparó en el momento apropiado…
    La mía -respondí- seguro de ser la mejor elección. Mi buhardilla estaba limpia, ordenada y perfumada,en condiciones de recibir a una dama. Al llegar, descorché un espumante y seleccioné la música apropiada al encantador momento: Cristal Gayle, fue la elegida. Era noche de damas…
    La conversación tuvo una duración mínima, ya era el momento justo de sacarnos el jugo…
    Nuestros cuerpos se unieron en un movimiento lento, desnudos en la penumbra de la noche, los dos: ella y yo, arrodillados sobre la cama de sábanas blancas, ella de espaldas con la cabeza levemente tendida hacia la mía, el cuello tenso y húmedo de deseo, las aletas de la nariz dilatándose en busca de oxígeno, mis dedos presionando con firmeza, su lengua buscando esos dedos y los dientes mordiéndolos, la cabeza de ella cayendo bruscamente hacia adelante, un gemido de placer y la espalda encorvada, las caderas entregadas a mis bajos instintos de hurgar en ellas, reconociendo huecos y curvas, acariciando los muslos y las nalgas, embriagado por el olor que despide la piel con perfume a naranjas, una mano firme sobre la cadera, la otra revolviendo el pelo, buscando la boca y los dientes que lastiman, la boca fría en la que la respiración se acelera mientras los cuerpos galopan, la boca que despide un grito, los glúteos contrayéndose, una mano deslizándose por detrás de la espalda para acariciar bruscamente la pelvis, la boca de ella que pide más -quiero más- me gusta cómo lo hacemos, las palabras mordidas, un vahído como de borrachera, nuestros cuerpos ahora tendidos, abatidos por el esfuerzo, las bocas abiertas y los dedos húmedos, los párpados pesados, la fresca sábana cubriéndonos de un pudor inexplicable.
    Preparé café, exprimí un par de naranjas y cociné unos huevos revueltos potentes:
    Había que reponer energías. Ella se sorprendió con los aromas del inminente desayuno-almuerzo ( ya era el mediodía ). Buena noche, buen día… le susurré al oído, y nos dimos un beso apasionado… que adiviné era el inicio de algo.

  7. ¿Zas! muy bonito, hasta parece cuento… ¡ah! que sí es cuento…. ¿quien mas tendría una noche así, sino una figura de ficción?