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Elogio al Mozo

De Elogio al mozo

La opinión sobre la cocina que muchos restaurantes ofrecen es constantemente comentada, no obstante, son múltiples los temas que podrían ser abordados y que hacen al placer de sentarse a la mesa. Sin embargo, uno de ellos es tan fundamental como el vino que acompaña la cena: el mozo.

Recuerdo aquel mozo de mirada cetrina y sonrisa amplia, vestido de negro pero con delantal blanco de algodón grueso bien ajustado, con moño a la cintura, que se paseaba por las mesas de madera de las fondas típicas del Buenos Aires de mi infancia. La herencia de aquellos mozos de mediados de siglo pasado aun está vigente y esa escuela brilla por su actitud, así como conquista el encanto de los visitantes de diferentes partes del mundo.

Comensal 1- Mozo!

Comensal 2Eso no puede ser el mozo, si tiene unas rastas que le llegan a la cintura.

Comensal 1– No ves que está tomando pedidos?

Comensal 2- Pero está todo lleno de tatuajes…

Comensal 1- Estamos en Palermo, relajá.

Un hombre de mediana edad o incluso mayor que levanta el pedido de la mesa como si fuera el primero del día, asociando con la mirada el gesto del que pide para depositar el pedido frente a sus ojos sin siquiera haberlo anotado, un mozo que recomienda, que conversa al iniciar el servicio y que no vuelve a interrumpir.

Comensal-Qué me recomienda?

Mozo-Está todo bueno

***RESPUESTA EQUIVOCADA***

Comensal-(Gritando mentalmente) No, no está todo bueno y lo sabés. A vos te da lo mismo un sánguche de bondiola que un plato de ravioles? No? Bueno, a mi tampoco, así que cuando te pregunto qué me recomendás, mínimo elegí 2 platos y desarrollalos con introducción, nudo y desenlace.

Comensal- (Respuesta real) Qué tiene el Green Chicken Sandwich?

Mozo-Bueno, principalmente pollo.

Comensal-Y qué más?

Mozo-Hojas verdes, creo.

Comensal-(Perdiendo la paciencia) Cuáles hojas verdes?

Mozo-Algo como radicheta o rúcula.

Comensal– (Resignado) Bueno, traéme uno de esos.

Diferente es cuando los mozos cargosean con atenciones desmedidas y maniqueas… uno para el servicio, otro para los platos, otro para el vino.

Comensal 1-Estás seguro de que te vió?

Comensal 2-Si, si. Me hizo un gesto y todo.

Comensal 1-Pero hace media hora que pedimos la cuenta!

Comensal 2– Un día me voy a cansar y me voy a ir sin pagar, así aprenden.

Comensal 1– ……

Comensal 2-Dejá, voy a pagar a la caja.

El típico mozo de aquí es un valor en sí mismo a la hora de sentarse a la mesa, cuyas cualidades nos ayudan a disfrutar de una buena comida en nuestra querida Buenos Aires.

De Elogio al mozo

Nota: Para escribir este post conté, nuevamente, con la grata colaboración de Alejandro Malpartida, quien puso en palabras a los mozos de antes. Los diálogos exasperados son un aporte de mi autoría.

Nota 2: Ilustran este post 2 tiras que tomé prestadas del blog de Juan Bobillo, uno de mis historietistas favoritos. Si tienen un ratito, no dejen de visitar su web.

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Comentario

  1. “Tradición-honor-disciplina-excelencia” era el lema del colegio secundario dónde se desarrollaba el film “La sociedad de los poetas muertos”.
    Film (bueno) con una gran actuación de Robin Williams.
    A los mozos les sucede lo que acontece en la mayoría de las profesiones, por no decir en todas:se olvidan de la tradición, no les interesa el honor y no tienen la menor intención de
    mantener cierta disciplina para ir detrás de la excelencia (y en algún momento alcanzarla, al menos para saludarla)
    Ayer fui a comprar música (una práctica habitual que me gusta tanto cómo un buen plato)
    Ante la pregunta del vendedor: lo puedo ayudar?
    Espero que sí -respondí- (aunque mi respuesta mental, fue: lo dudo)
    dije: Vinicius Cantuaria.
    Una mueca indisimulable de alegría se apoderó del vendedor y me mostró varios cd´s de
    Vinicius…de Moraes.
    Tenía tiempo, así que expliqué de qué se trataba mi pedido.
    Me dijo: nooooooo!!!!, no trabajamos con “ése”?? tipo de música.
    Me atendí sólo y encontré algo -que si el vendedor estaba capacitado- me lo hubiese vendido,él.Inclusive hubiese llevado más material…pero cada tanto cometía la torpeza de intentar aconsejarme.
    Tan molesto cómo un mozo que desconoce el equilibrio entre la atención justa y el cargoseo.

  2. El del mozo es un arte en decadencia. En la actualidad son meros deliveries de corto alcance, es díficil que aporten algo más a la experiencia vivida. Siendo el contacto humano con el lugar elegido, es sorprendente que no se preste más atención en este rubro.

    Una mención especial para los mozos de pisos superiores o mesitas a la calle. Se esconden mirando hacia la cocina como en un ¿Dónde está Wally? culinario!

  3. Jajaja posta,algunos provocan ira y novio me contiene cuando me ve q pongo cara de q los voy a mandar a la mierda. Eso si,si son buenos los amo como al pelado y al otro señor q trabajan en Café Sur,lindo restó de Berazategui
    Aplausos para aquellos que se ganan la propina!

  4. Si la profesiòn de mozo como tàl, casi no existe, so poco los que hacen su trabajo de mozo con ganas con placer, siempre me topo con mozos que les pregunto? y vos por que trabajs de mozo? te gusta el servicio ? No, para nada es la respuesta estoy aca pero soy actor, o cualquier otra cosa. Roberto, cuando te quejas de los vendedores, tenes toda la razon, son cada vez menos las personas que hacen su trabajo con empeño , y pasion, no importa lo que sea,parece que siempre estàn para otra cosa……

  5. Roberto: Te entiendo tanto! Padre es un melómano como vos y sufre mucho con la atención de los vendedores de música.

    Alunizaje: “Deliveries de corto alcance” es la mejor definición ever. Si me permitís la voy a incorporar a mi vocabulario gastronómico.

    Funny: Los mozos que saben hacer su trabajo tienen un lugar especial en nuestro corazón.

    Patsy: Ninguna voz más calificada que la tuya para opinar sobre el tema! Muy cierto lo que decís: falta vocación de mozo.

  6. Muy buena la reflexion sobre el mozo, yo trabajo de mozo y puedo aportar una vision del otro lado… la atencion buena o mala depende del lugar donde se va a comer, el mozo puede estar vestido excelente, tener un buen peinado y no tener tatuajes, pero el lugar y la comida pueden ser malisimos. Como un lugar con un mozo que viste camisa y pantalon pero solo tienen 2 o 3 platos mal preparados, no tienen aire, y los baños son un asco, en ese caso la buena atencion del mozo es lo de menos y lo he vivido.
    Otra cuestion es el tipo de cliente que sea, hay gente que es mejor no atender debido a sus actitudes y el trato con el mozo, a veces el cliente es gente de poco seso, que se sienta bajo el aire acondicionado y luego te pide que lo apagues porque tiene frio.
    Gente que te apura porque les tomes el pedido (cuando el local esta lleno) y luego vas y se ponen a divagar en que pueden comer o hacen preguntas tontas como: “Las empanadas son dulces?” “La milanesa es frita?” “La ensalada completa que trae?” “Las PORCIONES son para una persona?” y te hacen perder tiempo que podrias aprovechar atendiendo a otras personas que seguro estan mas apuradas…
    Con respecto a que los mozos “estan para otra cosa” debo decirles que si, por el misero sueldo, la gran carga horaria, el estres de trabajar en malas condiciones, es imposible que alguien se vaya a jubilar trabajando de mozo, yo estoy estudiando un profesorado porque quiero trabajar como una persona normal, no tener que dar la cara por otro al que no le importa nada mas que cobrarle a la gente y nada mas. En mi ciudad conseguir un MOZO como la gente es imposible, no porque no haya gente que sea competente, sino que por la carga horaria, el sueldo y ademas de todo tener que tolerar a cada uno de los personajes que se presentan a comer, nadie quiere trabajar de eso.
    Creo que divague un poco pero vengo de vivir una situacion hace pocas horas, de tener que tolerar que se hayan quedado sin luz en la cocina y nos quedamos sin aire, situacion en la cual al pobre mozo le toca poner la cara como siempre por que a nadie mas le importa.
    Espero les sirva mi reflexion malondona jaja

    • Hola Christian!
      Es muy cierto todo lo que planteas en tu reflexión. Si bien este post gira en torno a los mozos con humor, la realidad es que son quienes en última instancia dan la cara por un montón de personas: los mozos no solo deben realizar bien su trabajo, sino también justificar los desaciertos de cocineros, diseñadores, proveedores y dueños quienes muchas veces por impericia o mala fe terminan perjudicando la experiencia del comensal.
      Muchas gracias por tu comentario, espero leerte más seguido por estos pagos!