en Comida Étnica

Opio: como un carrito de la costanera pero asiático.

Sánguches de milanesa, panchos y pizza de dorapa son algunas de las opciones indiscutidas si hablamos de comida al paso en Buenos Aires. ¿Se imaginan tomando una sopa con fideos de arroz y carne en un puesto de la calle? ¿Y un pan al vapor relleno de cerdo y repollo? Aunque suene raro, en Asia estos platos son tan comunes y silvestres como nuestro humilde choripán y en torno a este concepto es que se desenvuelve la propuesta de Opio: Asian street food (suck that tangerine!).

Inaugurado la semana pasada, Opio es la aventura más reciente de Tatu Rizzi, ex capitán de Blanch. Me aburre la idea de rotular lo que hace Rizzi como “cocina de autor” o  simplemente “asiática”, prefiero contarles que Tatu es un tipo que ha viajado y que cada uno de esos viajes se traduce en platos que recrean excursiones, paisajes  y costumbres lejanas.

Opio plantó bandera en un galpón remodelado del barrio de Palermo. De techos altos y salón amplio, la decoración combina elementos industriales y orientales. Hay una gran mesa comunitaria en el centro del local, mientras que el resto se dispersa sin apiñarse en el espacio disponible. También tiene barra! Como les conté en el post de Chiuso, yo soy muy fan de comer en la barra y la de Opio es cómoda y rodea la cocina a la vista.

a b

La carta tiene de todo un poco: hay sánguches, curries y sopas. Las bebidas merecen un párrafo aparte: cerveza tirada, aperitivos clásicos, tragos de autor, una sección de Gin Tonic y vinos. Sobre estos últimos, vale aclarar que todos se venden por botella y por copa (si, todos por copa!).

Empecé con las Crab cakes de langostinos ($130). Tienen grandes pedazos de langostinos en su interior, son carnosas y da gusto morderlas. También pedí el Banh Mi clásico ($130). Este sánguche de albóndigas de cerdo es picante, dulce y salado, todo a la vez. Sale en un pan francés súper crocante que preparan ellos mismos.

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Tampoco podía dejar de probar los curries. El de pollo ($150) es denso y reconfortante, con dos generosas patas de pollo. Se acompaña con arroz basmati. El curry rojo de langostinos con leche de coco y arroz crocante ($170) le hace honor a la canción de los Auténticos Decadentes porque se llevó mi corazón. Picante, cremoso, con sabor a manteca y langostinos enormes, es uno de esos platos que te hacen volver por más. Los curries se preparan suaves o picantes, según lo prefiera el comensal. También se puede pedir picante aparte.

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De bonus pedí el Bun clásico ($125). Es un pancito al vapor relleno de panceta crocante, salsa hoisin (similar a la salsa agridulce pero más suave), pickles y akusay (repollo chino). Es un lindo plato para picar a modo de entrada con un buen trago.

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Para los postres di cuenta del mousse de maní, un helado de chocolate y chilly y otro de miel y especias. El postre de maní es como un mousse de Mantecol, riquísimo y adictivo. Los helados tienen sabores bien diferenciados y son muy buenos, el de miel es suave y especiado, y el de chocolate espeso y picoso. Todos los postres cotizan 60 pe.

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De la carta de tragos probé el Opio ($100) que tiene Jameson, jarabe, menta, lima, albahaca y soda y la Oriental caipi ($90) con sake, naranjas, miel y menta. El primero muy refrescante, el segundo dulzón y fácil de tomar. Cerré con una cerveza tirada Honey de Antares ($75),

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¿Te comiste toda la carta? Casi. En mi defensa, fui dos días seguidos con amigos. No es que me pedí todo eso de una sentada.

Opio queda en Honduras 4415, Palermo. Abre miércoles y jueves de 19 a 02 hs y viernes y sábados de 20 a 03 hs. Solo aceptan efectivo.

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Comentario

  1. Interesante y muy buenos precios. Me impactó -bien- el pan con albóndigas de cerdo. ( nada fácil comerlo sin hacer-se un enchastre! )
    Lindo …y barato diría un turco amigo.
    Ir habrá que.

    • Robert,
      Le contesté hace un par de días pero se rompió la matrix y no aparece mi respuesta.
      Decía yo: “Vió que buena relación precio calidad? Vaya, no lo va a decepcionar.”

      Cariños!

      Noe