en Uncategorized

Orgía de ñoquis en Piola

El pan de pizza, crocante y  caliente, recién salió del horno de barro que domina el fondo del local. Está tan bueno y es tan simple que de repente entiendo todo lo que quiso decir Héctor Alterio cuando gritó  “La puta que vale la pena estar vivo” allá  por el 95 mientras bailaba en la playa frente al mar (Caballos Salvajes). Entonces concluyo 2 cosas: La primera es que toda panera es a la comida lo que la introducción a un buen libro. La segunda es que cuando me muera quiero que me cremen en un horno de barro a leña.

Hace cuatro años que empuño mis cubiertos periódicamente a la par  de un grupo de sibaritas entre los que se cuentan un psiquiatra forense, un abogado beodo y un poeta. Juntos hemos viajado a Inglaterra, Francia, Hungría y recorrimos el continente asiático, todo sin levantarnos de la mesa. Con Italia como destino,  esta vez nos apersonamos en Piola.

Piola entiende de contrastes y lo demuestra forzando la convivencia de su maravilloso horno a leña  con  una barra de la ostia, salida de las fantasías húmedas de Mondrian. Desde su carta -en la que armonizan pizzas tradicionales y otras no tanto- se percibe un gran respeto por la gastronomía y devoción por los ingredientes de primera. Detrás de este proyecto importado desde la península itálica se encuentra Patricio Sorsaburu, quien comenzó como camarero y hoy se luce como propietario de la franquicia de Piola para América Latina. ¿Les suena el apellido? Patricio es hijo de Mario Sorsaburu, amigo, compañero de andanzas gastronómicas y por sobre todo un tipo con mucho amor por la comida.

1

4

Habiendo dicho todo esto, pasemos a la mesa. Para calentar motores empezamos con un tapeo que incluyó burrata con jamón crudo y bruchettas de hongos, jamón crudo, vegetales y panceta.

2 3 5

Enseguida elevamos la apuesta con unos langostinos grillados con salsa rosa y palta, seguidos de unas albóndigas de cerdo y vaca en salsa de vino blanco y cebollas acompañadas por papas crocantes. He visto a la felicidad cara a cara y tiene forma de albóndiga.

6 7

Entonces aparecieron los ñoquis. Ñoquis al ragú, ñoquis con salsa cuatro quesos y ñoquis con salmón. Había ñoquis por todos lados, insinuándose entre panes y queso rallado, invitándonos a revolcarnos en el plato.

8

Y como no podía ser de otra manera, cerramos con I Dolci: profiteroles rellenos de helado de vainilla y unos cannoli de pastelera tan ricos que seguro están prohibidos por la iglesia.

9 10

Piola queda en Gorriti 5751, Palermo. Abre los domingos, martes y miércoles de 12 pm a 1 am.
Jueves, viernes y sábados de 12 pm a 2 am. Lunes cerrado. Tel. 4777 3698. También cuentan con una sucursal en Barrio Norte (Libertad 1078).

11

Dejá tu Gordomentario

Comentario

  1. Querida Noelia, aunque parezca loco no había leído semejante hermosura de reseña de nuestra comida. Hermoso delicado y contundente, como tus ojos negros. Mejor tarde que nunca, de manera que Gracias por haber estado juntos disfrutando un rato tan rico y bueno. Te Abrazo.