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Mishiguene: un judío loco

Desde que abrió Mishiguene a mediados del 2014, Tomás Kalika se convirtió en el Riquelme de la gastronomía. Este chef, que divide a la platea de comensales, no erró ningún penal ni se peleó con el técnico en el vestuario pero se metió con la cocina de la bobe que tiene una hinchada más jodida que la 12.

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Ubicado en el barrio de Palermo, Mishiguene es un restaurante de cocina judía con toques de autor. La propuesta se inspira en muchos de los platos tradicionales del pueblo judío pero con una vuelta de tuerca moderna, incorporando ingredientes y técnicas de cocción actuales.

Entonces, ¿qué se come en este lugar? De entrada Kibbeh ($220) y Bureka de papa ($195). El primero es una croqueta de trigo y cordero que sale con ensalada israelí y salsas tahina y harissa. La croqueta es larga, fálica, crocante por fuera y llena de sabor. La bureka es una bomba de masa filo rellena con papa y acompañada por un huevo a 65° y aceite de trufa. Este plato es caliente y reconfortante: masa, papas y huevo. No necesito nada más.

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Seguimos con dos platos que pronto se incorporarán a la nueva carta: alcauciles fritos y un guisado de carne y hummus. El alcaucil frito se sirve con una salsa que oficia de dip. La idea es arrancar las hojas y mojarlas en la salsa. Simple pero delicioso, exhibe a la alcachofa en su máximo esplendor. En cuanto al guisado de carne y hummus, según nos explicó Tomás, se trata de una versión “al plato” de un sándwich que suele venderse por las calles en Israel. La idea es comerlo utilizando el pan de pita a modo de cubierto. La carne es tierna y gustosa y casa perfectamente con el hummus. Es un plato picante y potente.

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Para el postre pedimos Babka Olga, una especie de pan dulce relleno con chocolate, nueces y canela, acompañado por helado y salsa toffee ($170).

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El servicio merece un párrafo aparte: los mozos conocen la carta a la perfección, tienen una opinión formada sobre cada plato y están atentos a los comensales. Comer en Mishiguene no es barato pero vale la pena la experiencia. No se van a encontrar con el mismo gefilte fish de la bobe ni con los knishes de sus madres pero si con mucho respeto hacia los ingredientes y amor por la cocina: Kalika hace suyas las tradiciones y despacha comida rica y de calidad y, al final del día, eso es lo que importa.

Mishiguene queda en Lafinur 3368, Palermo. Abre de lunes a sábados de 12 a 16hs y de 20 a 01 hs. Los domingos abren solo de 12 a 16hs. Tel.: 011 3969-0764.

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Comentario

  1. Ir habrá que.
    La comida y la música judía (en particular el jazz) son altamente recomendables.
    También las damas judías son muy…apasionadas. Me contaron.